Blog

Nuevos comienzos

Si decidimos vivir con alguien es porque tenemos el deseo y el sueño de construir un mundo compartido con esa persona.

Al principio, suponemos que la persona que elegimos, hará las cosas exactamente en la forma que nosotros las hacemos… y como en muchas cosas estamos sintonizados, esperamos que todo va a funcionar bien. Nos gusta la misma música, tenemos los mismos planes y las hormonas del amor nos hacen creer que todo es posible.

Esperamos que la persona que hemos escogido, vea lo que nosotros vemos: si el desorden en nuestra habitación es invisible para nosotros, también lo será para nuestra pareja; pero si en cambio, el desorden nos molesta y queremos ordenar; creemos que nuestra pareja pensará exactamente lo mismo. Si para nosotros es importante pasar las navidades con la familia, suponemos que eso es lo mas lógico y que nuestra pareja estará de acuerdo y nos apoyará para lograr nuestro deseo.

Creemos que vemos las cosas desde la misma perspectiva; y nos llevamos la gran sorpresa cuando descubrimos que somos dos mundos distintos con formas diferentes de ver y vivir la vida. Mi pareja no quiere celebrar todas las navidades con mi familia o quiere que yo la pase con su familia; mi pareja no quiere salir de vacaciones cuando para mi eso es muy importante; a mi pareja le gusta gastar mas que yo y ahorrar menos; o pensamos que nuestra pareja nos puede ver como tacaños o muy derrochadores. Cuando nos volvemos padres, descubrimos que nuestra pareja no responde a las obligaciones de cuidar al bebe en la forma que nosotros nos imaginábamos.

Al principio, creíamos que muchas de nuestras expectativas coincidían con las del otro; suponíamos que cuando hablábamos de dinero ambos pensábamos de la misma forma; que la definición de padre, proveedor, de la vida en pareja, de la sexualidad, del ahorro, la diversión, etc. …eran iguales para ambos. Ese fue nuestro primer error. Son muy pocas las parejas que coinciden en la forma de ver y vivir la vida a través de los años. Es fundamental crear un significado compartido de lo que significa ser padre, madre, pareja, amante…y tener expectativas claras.

Tenemos que estar conscientes del significado que cada uno le da al trabajo, dinero, sexo, descanso, tiempo de familia, etc.

¿Qué pasa cuando descubrimos las diferencias? ¿Podemos proteger el amor que sentimos por esta persona al comienzo de la relación?

Mi experiencia en el trabajo con parejas por los últimos 18 años coincide con las investigaciones del doctor John Gottman. Las parejas que mantienen el amor saben aceptar lo que no pueden cambiar en su pareja; pero a la vez, siguen viendo, apreciando y valorando las cualidades que vieron en su pareja al comienzo de la relación. En mi práctica, he podido observar que es esencial reconocer que hay mas de una forma de ver las cosas y que la de uno no es la correcta.

Las parejas que sobreviven el dilema de las diferencias de personalidad y estilo de vida y mantienen el amor por el otro son aquellas que lidian con esas diferencias, sin acusar o creer que su forma de hacer o ver las cosas es mejor que la del otro. Es necesario aceptar que haymuchas formas de ver las cosas y que ninguna es buena o mala, sino que son diferentes.

Reconocer que, aunque en ocasiones esas diferencias nos causen dolor; no quiere decir que nuestra pareja sea egoísta o que nos ame menos. Cuando un miembro de una pareja se siente herido a raíz de alguna diferencia; necesita darle a su pareja el beneficio de la duda y debe traer el tema suavemente para abrir el diálogo. Este dialogo debe comenzar describiendo lo que esta persona siente cuando el otro hace o actúa en una forma que le hiere o desconecta, sin acusar, solo describiendo sus sentimientos; sin exigir un cambio. El objetivo es que el otro conozca las necesidades y vulnerabilidades de su pareja. Esta forma de expresar las emociones hace posible que el que escucha pueda hacer cambios en áreas que no son esenciales a su personalidad y que la dan la oportunidad de satisfacer las necesidades de la persona que ama, y ser apreciado por él o ella.

La base es recordar:

Cada uno de nosotros es un mundo distinto.
Lo que a mi me parece bien, puede no estarlo para otros; y lo que esta bien para los otros, puede no estarlo para mi.
Descubrir la historia de esas diferencias, con amor y aceptación es lo que fortalece los lazos de unión y comprensión

Nuevos comienzos
Marcia j. Gómez, LCSW